Editorial: Edelvives.
Colección: Genealogía de una bruja
Fecha publicación: 2009.
Precio: -- €
Género: Infantil ilustrado.
Nº Páginas: 37
Encuadernación: Gran formato; tapa dura.
ISBN de la colección: 978-84-263-7247-5
Autores
Benjamín Lacombe, texto e ilustraciones.
Benjamín Lacombe, texto e ilustraciones.
Sébastien Perez, texto.
Sinopsis
Mientras curiosea en el desván de su abuela, Lisbeth encuentra un misterioso y polvoriento libro mágico. Al hojear las páginas, descubre que su querida abuela Olga es... ¡una bruja! Y las sorpresas no han hecho más que empezar...
[Información tomada directamente del ejemplar]
Tenía muchas ganas de leer algún libro ilustrado por Benjamin Lacombe. En multitud de ocasiones he oído decir que sus ilustraciones son fabulosas y por lo que he visto en Internet y en otras reseñas, así me lo parecían. Así que, me fui a la biblioteca, con la intención de sacar en préstamo El mago de Oz, de los mismos autores, un volumen que había visto recientemente en el blog de Norah Bennett, En el rincón de una cantina pero, al final, no he podido traérmelo a casa. En mi biblioteca es un libro no prestable, de momento. Imagino que será porque lo han adquirido recientemente y pretenden que durante un tiempo sea de consulta, para que no se estropee mucho. No deja de ser un libro infantil y quizá los más pequeños no son excesivamente cuidadosos a la hora de manejarlos. En cualquier caso, y para no venirme con las manos vacías, localicé otros títulos del ilustrador, entre ellos, el que os traigo hoy, La pequeña bruja.
Hablando con la editorial Edelvives, responsable de que podamos disfrutar de libros ilustrados tan bonitos como este, me comentan que La pequeña bruja forma parte de una colección titulada Genealogía de una bruja y que se compone de dos volúmenes, si no me equivoco: La pequeña bruja y Grimorio. Brujas y hechizos. Este último título ha despertado mi curiosidad, así que no descarto echarle un ojo.
En cualquier caso, La pequeña bruja narra brevemente la historia de Lisbeth, una joven que cada Navidad emprende un viaje en tren con su gato Sócrates para pasar esos días con su abuela Olga, mientras sus padres se centran en el trabajo frenético de esas fechas. La abuela recibe a su nieta con todo el amor del mundo y la pequeña volverá a reencontrarse con su amigo Edward, un chico tartamudo que bebe los vientos por su amiga. Todo parece ir bien hasta que una tarde Lisbeth y Edward encuentran un misterioso libro en la biblioteca de la abuela, algo que enfurece a la apacible Olga y que supondrá un descubrimiento extraordinario.
La historia que recoge La pequeña bruja es una historia sencilla pero que encierra un gran misterio, un relato que según se indica en la web de la editorial, pretende fomentar valores como la autoestima, la autonomía, la superación personal y el deseo de saber más. La lectura apenas nos lleva una media hora aunque, obviamente, se puede alargar mucho más si mientras tanto vamos ojeando las ilustraciones. He de decir, que su final me pareció algo abrupto visto desde los ojos de un adulto pero posteriormente reflexioné y me di cuenta que, para un niño no puede haber un desenlace más certero.
En cuanto a las ilustraciones, ¿qué decir? pues que son absolutamente maravillosas. Tanto la panorámica de la ciudad en la que vive Lisbeth, así como las restantes láminas, están llenas de detalles: aves sobre los tejados, nubes que surcan los cielos, bufandas y abrigos en los que es fácil distinguir las fibras textiles, briznas de hierba que sobresalen del manto de nieve,... Da gusto pararse a mirar los dibujos con atención, así como fijarnos bien en los personajes, trazados con una amplia, profunda y melancólica mirada.
El texto pasa levemente por las relaciones entre Lisbeth y sus padres, a los que reprocha que no tengan suficiente tiempo para estar con ella. También en ese sentido el personaje es muy coherente y concuerda con las peculiaridades de los niños de la edad de la protagonista. Sin embargo, sí se incidirá profundamente en la afectiva relación que Lisbeth mantiene con su abuela, con la que se siente protegida y amparada.
En resumen, La pequeña bruja es una historia clásica, con su introducción, nudo y desenlace, de breve extensión y con unas ilustraciones preciosas que seguro que gustará a los más pequeños de la casa. Este tipo de libros son los que me hubiera gustado tener de pequeña y conservar de adulta, pequeñas-grandes joyas que fomentan la imaginación y el amor por los libros.
Para que veáis lo bonito que es, en el canal de Youtube de Dianna M. Marqués encontráis este vídeo:
Por cierto, echadle un ojo también a todo lo publicado por Benjamin Lacombe a través de la editorial Edelvives aquí. Dan ganas de comprarlo todo.
[Fuente: Imagen de la cubierta tomada de la web de la editorial]
Puedes adquirirlo aquí:
[Información tomada directamente del ejemplar]
Hablando con la editorial Edelvives, responsable de que podamos disfrutar de libros ilustrados tan bonitos como este, me comentan que La pequeña bruja forma parte de una colección titulada Genealogía de una bruja y que se compone de dos volúmenes, si no me equivoco: La pequeña bruja y Grimorio. Brujas y hechizos. Este último título ha despertado mi curiosidad, así que no descarto echarle un ojo.
En cualquier caso, La pequeña bruja narra brevemente la historia de Lisbeth, una joven que cada Navidad emprende un viaje en tren con su gato Sócrates para pasar esos días con su abuela Olga, mientras sus padres se centran en el trabajo frenético de esas fechas. La abuela recibe a su nieta con todo el amor del mundo y la pequeña volverá a reencontrarse con su amigo Edward, un chico tartamudo que bebe los vientos por su amiga. Todo parece ir bien hasta que una tarde Lisbeth y Edward encuentran un misterioso libro en la biblioteca de la abuela, algo que enfurece a la apacible Olga y que supondrá un descubrimiento extraordinario.
La historia que recoge La pequeña bruja es una historia sencilla pero que encierra un gran misterio, un relato que según se indica en la web de la editorial, pretende fomentar valores como la autoestima, la autonomía, la superación personal y el deseo de saber más. La lectura apenas nos lleva una media hora aunque, obviamente, se puede alargar mucho más si mientras tanto vamos ojeando las ilustraciones. He de decir, que su final me pareció algo abrupto visto desde los ojos de un adulto pero posteriormente reflexioné y me di cuenta que, para un niño no puede haber un desenlace más certero.
En cuanto a las ilustraciones, ¿qué decir? pues que son absolutamente maravillosas. Tanto la panorámica de la ciudad en la que vive Lisbeth, así como las restantes láminas, están llenas de detalles: aves sobre los tejados, nubes que surcan los cielos, bufandas y abrigos en los que es fácil distinguir las fibras textiles, briznas de hierba que sobresalen del manto de nieve,... Da gusto pararse a mirar los dibujos con atención, así como fijarnos bien en los personajes, trazados con una amplia, profunda y melancólica mirada.
El texto pasa levemente por las relaciones entre Lisbeth y sus padres, a los que reprocha que no tengan suficiente tiempo para estar con ella. También en ese sentido el personaje es muy coherente y concuerda con las peculiaridades de los niños de la edad de la protagonista. Sin embargo, sí se incidirá profundamente en la afectiva relación que Lisbeth mantiene con su abuela, con la que se siente protegida y amparada.
En resumen, La pequeña bruja es una historia clásica, con su introducción, nudo y desenlace, de breve extensión y con unas ilustraciones preciosas que seguro que gustará a los más pequeños de la casa. Este tipo de libros son los que me hubiera gustado tener de pequeña y conservar de adulta, pequeñas-grandes joyas que fomentan la imaginación y el amor por los libros.
Para que veáis lo bonito que es, en el canal de Youtube de Dianna M. Marqués encontráis este vídeo:
Por cierto, echadle un ojo también a todo lo publicado por Benjamin Lacombe a través de la editorial Edelvives aquí. Dan ganas de comprarlo todo.
[Fuente: Imagen de la cubierta tomada de la web de la editorial]
Puedes adquirirlo aquí: